Moratoria rotunda
es un artículo publicado en GARA del 15 de septiembre de 1999 por Iñaki Saratxaga en nombre de la Fundación Gezia-Gladys del Estal criticando la “furia constructiva” de Parques Eólicos en la Comunidad Autónoma Vasca.
Iñaki Saratxaga * En nombre de la Fundación Gezia-Gladys del Estal
Ultimamente, asistimos a un verdadero bombardeo sobre la necesidad y la bondad de las nuevas infraestructuras de producción de energía eléctrica: el objetivo no es otro que la consecución de la autosuficiencia energética para la Comunidad Autónoma Vasca y Nafarroa; loable intención(!).
Sin embargo, la verdad de todo esto, a nuestro entender, no tiene nada que ver con lo que desde las instituciones y sobre todo desde el Departamento de Industria del GV y el EVE se está lanzando a la opinión pública.
Es falso que podamos autoabastecernos de energía porque no disponemos de energías primarias como son el carbón, petróleo o gas y por lo tanto siempre vamos a depender de terceros para disponer de estas fuentes de energía. Es doblemente falso porque la tecnología necesaria, por ejemplo de las térmicas para transformarla en energía eléctrica, está en manos de las grandes multinacionales americanas y europeas y es triplemente falso dado que en última instancia el control de todo este "tinglado" está en manos del capital privado, que en la mayoría de los casos es capital multinacional.
De acuerdo con sus propios datos y en cuanto a la energía eléctrica se refiere, con las instalaciones actualmente existentes a pleno funcionamiento se podría conseguir un nivel de producción del 80% del consumo de la CAV y Nafarroa. Esto, sin tener en cuenta la posibilidad de transformar las actuales térmicas a centrales de ciclo combinado a gas, más la producción de otras instalaciones de autogeneración en funcionamiento. A esto hay que añadirle el bajo aumento (1% en el último semestre según las Cámaras de Comercio vascas) de la demanda de energía eléctrica, incremento que incluso podría invertirse adoptando políticas serias de ahorro y eficiencia energética.
Sabiendo todo esto y pudiendo mejorar lo ya existente hasta cubrir la demanda de energía eléctrica, nuestros mandatarios alentados por las eléctricas Iberdrola, Hidroeléctricas de Navarra... se han metido en la loca carrera de la promoción y construcción de nuevas infraestructuras de producción y distribución de electricidad, que cuando estén en funcionamiento producirán tres veces la energía eléctrica consumida en la CAV y Nafarroa prevista para el año 2003. Además de alentar un precio monopolístico a una necesidad pública, social, están los graves problemas medioambientales que todas estas instalaciones provocarán en su globalidad, de las que muy poco o nada se nos habla, máxime si tenemos en cuenta que es en el área del Gran Bilbao, declarada zona de atmósfera contaminada desde hace más de 20 años, donde se quieren implantar la mayoría de las térmicas y que las pocas zonas deshabitadas y poco degradadas de nuestro territorio, como son los mon- tes, se quieren llenar de macrocentrales eólicas.
En esto hay gato encerrado, pues parece claro que no se trata tanto de conseguir el tan cacareado autoabastecimiento cuanto de favorecer los intereses y/o ansias de monopolio de ciertos oligopolios energético-económicos lanzados a una especie de "conquista del Oeste" en el sector energético con el fin de copar todas las formas de producción y hacerse con el control de todas las autorizaciones (llámese centrales eólicas, centrales térmicas o...) Todo esto va a impedir un desarrollo lógico del sector energético, dejándolo en manos de monopolios privados, y alejándolo de los verdaderos intereses sociales
En todo caso, la energía que en las centrales eólicas y térmicas se produzca irá a parar a la red de distribución privada y nada ni nadie nos va a garantizar quién la consumirá ni donde. Tampoco va a provocar el cierre de la central nuclear de Garoña ni va a disminuir la construcción de nuevos tendidos eléctricos (en este último caso ocurrirá todo lo contrario, lo que provocará más afecciones al suelo y más impactos).
Entendemos que no tiene sentido fomentar la implantación de "parques eólicos" en los pocos espacios no degradados de nuestro territorio, cuando se pretende producir mediante nuevas cen- trales térmicas 2,5 veces la electricidad demandada y además con el agravante de que las autorizaciones de los mismos están en manos de la empresa privada, que en el mejor de los casos producirá cuando le interese y la venderá allá donde se demande.
En este juego el papel de la Administración parece estar dirigido a facilitar las subvenciones correspondientes, agilizar los trámites y en muchos casos poner cantidades de dinero ¿público? ingentes para que la iniciativa privada se sienta cómoda.
A la falta de información y de debate va unido al marketing publicitario desplegado por los impulsores de todos estos proyectos para demostrarnos la necesidad, la urgencia y bondad de los mismos.
En el caso de la energía eólica, y para garantizar que realmente se consuma allá donde se produce, parece más adecuado que fueran los ayuntamientos de la zona y/o entes comarcales los que explotaran este recurso de acuerdo a sus propias necesidades. Al mismo tiempo parece más lógico, en relación con la idea de autoabastecimiento, fomentar un ente público vasco para gestionar lo relativo al sector energético que fomentar la iniciativa privada.
Es por todo lo dicho anteriormente que consideramos este proceso manipulado, oscuro y enfrentado a los verdaderos intereses sociales de nuestra población, que nunca va a encontrar satisfacción en el beneficio de unos pocos. Creemos que esta política energética que se nos propone introduce elementos de dudosa legalidad, al tiempo que no responde a las necesidades que el momento histórico actual demanda. Por lo tanto, antes de seguir adelante con todos estos proyectos, creemos que debe haber un amplio debate social y técnico sobre el modelo energético nacional que queremos, cuánta energía necesitamos, cómo la tenemos que conseguir, quién debe gestionarla... y de paso nos deberán explicar para qué tanta electricidad. Mientras tanto, es necesario declarar una moratoria rotunda de todos estos proyectos actualmente en marcha.